
En medio de los bosques nativos y paisajes verdes de la parroquia Guapán, la Empresa Pública Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento Ambiental del Cantón de Azogues (EMAPAL-EP) consolida su apuesta por la ciencia y la conservación del agua a través del fortalecimiento de la Estación Científica Molobog, un espacio de investigación que avanza con importantes proyectos enfocados en el manejo integral de los recursos naturales.
Uno de los hitos recientes es la instalación de la primera estación meteorológica equipada con tecnología desarrollada por la Universidad Católica de Cuenca y se complementa a las otras cinco colocadas en diferentes zonas de Azogues.
Pedro Merchán, jefe de la Sección Ambiental de la EMAPAL-EP, informó que esta herramienta permite el monitoreo en tiempo real de variables atmosféricas clave como la temperatura, humedad, presión, velocidad y dirección del viento, precipitación y radiación solar, cuyos datos se transmiten vía satélite a una plataforma conjunta entre la universidad y la empresa.
“Estos insumos son fundamentales para la elaboración de predicciones meteorológicas y estudios climáticos con enfoque local”, añadió el funcionario.
En paralelo, se ejecuta el proyecto DIFLUMON, en cooperación con la Universidad de Bayreuth (Alemania) y la Universidad Católica de Cuenca. Esta iniciativa estudia la relación entre las variaciones de precipitación, caudal y calidad del agua con el uso del suelo y los efectos del cambio climático en las microcuencas de los ríos Tabacay y Agüilán. El objetivo es desarrollar un sistema de gestión del agua mediante una metodología integrada que combine modelos climáticos y ambientales.
Complementando esta línea de investigación, se impulsa el Proyecto Semillas, orientado a la propagación vegetativa de especies nativas mediante técnicas de clonación. A través de la germinación asexual, donde nuevas plantas crecen a partir de tallos, hojas o raíces sin necesidad de semillas, con esto se busca obtener descendencia genéticamente idéntica a las plantas madre.
Estas especies serán probadas en viveros experimentales para fortalecer procesos de restauración ecológica en la región.
Carlos Matovelle, docente investigador de la Universidad Católica de Cuenca, destacó la sinergia entre instituciones: “Estamos sumando esfuerzos técnicos, económicos y científicos para garantizar el recurso hídrico. Todos los productos que generamos en este proceso son compartidos y aspiramos a que también beneficien a las comunidades locales”.
Desde la academia internacional, Oleg Vasilev, doctor en Economía Ambiental y especialista en reproducción de bosques nativos, expresó su interés por apoyar la creación de un vivero forestal tecnológico en la zona: “Este tipo de proyecto puede ser muy sostenible para los ecosistemas. Es necesario multiplicar plantas forestales en gran escala para lograr una restauración efectiva”.
La Estación Científica Molobog se posiciona como un nodo estratégico de investigación aplicada al territorio, donde convergen ciencia, tecnología y comunidad para proteger las fuentes de agua que abastecen a Azogues.
COMUNICACIÓN
EMAPAL-EP
